
Gran película europea premiada con la Palma de Oro en el festival de Cannes del año 2000, premio a la Mejor Película y Mejor Actriz Principal (Björk), Goya a la Mejor Película europea y nominada al Oscar por la Mejor Canción, nos cuenta la historia de Selma, una emigrante checa y madre soltera que debido a una enfermedad hereditaria se está quedando ciega. Su deseo principal es ahorrar dinero suficiente para operar a su hijo, afectado por la misma enfermedad, pero no le basta con el sueldo que recibe por su trabajo en una fábrica rural de Estados Unidos. Solo su imaginación y la música le ayudarán a evadirse de la tragedia que está viviendo.
Como espectador es imposible no introducirse en la piel de la protagonista, Selma, debido a una brillante interpretación por parte de Björk, y más aún cuando surgen todavía más problemas y la trama se sigue complicando. Mención especial merecen tanto el guión, obra del mismo Lars Von Trier, y que por increíble que pueda parecer, mantiene al espectador enganchado durante casi 140 minutos, como las correctísimas actuaciones de los actores secundarios.
Es imposible obviar las escenas musicales, que representan la fantasía y el amor que la protagonista siente por la danza y la música, y que son inteligentemente introducidas en los momentos más tensos, gracias a los cuales nos es más fácil aún ponernos en el lugar de la protagonista y entender sus sensaciones y sentimientos.
Sin duda una de los mejores largometrajes del cine europeo de los últimos años, que cuenta con una interesante historia que a su vez es muy bien interpretada por todos y cada uno de los miembros del reparto, y que además contiene una excelente banda sonora compuesta por Björk.
Como espectador es imposible no introducirse en la piel de la protagonista, Selma, debido a una brillante interpretación por parte de Björk, y más aún cuando surgen todavía más problemas y la trama se sigue complicando. Mención especial merecen tanto el guión, obra del mismo Lars Von Trier, y que por increíble que pueda parecer, mantiene al espectador enganchado durante casi 140 minutos, como las correctísimas actuaciones de los actores secundarios.
Es imposible obviar las escenas musicales, que representan la fantasía y el amor que la protagonista siente por la danza y la música, y que son inteligentemente introducidas en los momentos más tensos, gracias a los cuales nos es más fácil aún ponernos en el lugar de la protagonista y entender sus sensaciones y sentimientos.
Sin duda una de los mejores largometrajes del cine europeo de los últimos años, que cuenta con una interesante historia que a su vez es muy bien interpretada por todos y cada uno de los miembros del reparto, y que además contiene una excelente banda sonora compuesta por Björk.

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